martes, 12 de julio de 2016

El gato salvaje

El gato doméstico que descansa en nuestro sofá procede del gato salvaje o gato montés, aunque las diferencias entre ambos no están muy claras y son más bien escasas.

Este felino estaba antiguamente extendido por el mundo, zonas de Sudáfrica, Portugal, Escocia y el Cáucaso le servían de hogar. También su habilidad para acabar con los roedores le convirtieron en imprescindible en el Antiguo Egipto hace alrededor de cinco mil años.

Gato montés europeo
Gato montés europeo
Se piensa que los gatos salvajes se acercaron al ser humano a raíz de servirles de cazadores de ratones y de ese modo se acostumbraron a estar cercanos de las personas. Lo cierto es que se desconoce exactamente cuál fue el camino de la domesticación del gato, pero es indudable que en países como Egipto fue adorado y cuidado casi como una deidad. También en la Roma antigua era un animal apreciado.

Los colores atigrados y el gris son los más frecuentes en los gatos silvestres y han sido heredados por sus parientes domésticos, que poseen una gama más amplia de colores, ya que no tienen la necesidad de camuflarse en la naturaleza para ocultarse o para cazar. En un momento dado, los gatos domésticos pueden alejarse del ser humano y cruzarse con sus congéneres salvajes.

Aunque las diferencias entre ambos felinos son difíciles de apreciar, en un estudio que se realizó con alrededor de 300 gatos salvajes, se comprobó que una parte de éstos tenían las patas más largas y el estómago más pequeño.

El gato salvaje escocés

Este felino es tímido, territorial y solitario, lo que le mantiene usualmente alejado de los humanos. En Gran Bretaña se le admira por su inteligencia, astucia y valentía.  Se le tiene en gran estima y está muy protegido. Es casi un símbolo de aquellas tierras.

Se alimenta principalmente de pájaros, anfibios y pequeños mamíferos. Su tamaño es similar al de un gato doméstico. La época de cría de las hembras es en primavera.

Está clasificado como amenazado por la UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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