domingo, 24 de abril de 2016

Diferencias entre gatos de ciudad y gatos campestres

Si nuestro gato está en un piso, lo sentimos confiado, tranquilo, dormido en nuestras rodillas o en el sofá, a nuestro lado, mientras leemos un libro o vemos la televisión. Sabemos que está seguro, nada le puede ocurrir dentro de casa. Le cuidamos, le alimentamos y estamos pendientes de cualquier cosa que le ocurra, mientras él vive la vida feliz y relajado, seguro de estar en el lugar adecuado y con los mejores compañeros de viaje.

Este maravilloso felino, criado con mimos desde pequeño, es un invitado exigente en lo que a alimentación se refiere. Su sensibilidad olfativa le ayuda a distinguir una comida en buenas condiciones, de otra que no lo esté. Muchos gatos rechazan la comida cuando no está a la temperatura adecuada e incluso no quieren los restos de una latita abierta el día anterior, a pesar de que esté en perfectísimas condiciones. Y de nada servirá nuestra insistencia, hasta que no le abramos otra latita nueva no probará la comida húmeda y tal vez nos mire con cara de "que hambre paso". En el fondo de sí mismo sabe que tiene el mando, y que acabaremos cediendo porque ya sabemos que no tiene intención de obedecernos.

Cuando su principal alimento es la comida seca, también se puede complementar su dieta una vez por semana con otro tipo de comida: trocitos de pollo (siempre sin hueso), latitas especiales para gatos, sardinas enlatadas, atún... Seguro que la diversidad de alimentos despertará su interés y su paladar, contribuyendo a su bienestar y felicidad. Y no hay que olvidar nunca que es contraproducente alimentar a un gato exclusivamente con sobras de nuestra comida, como se hacía antiguamente, o con alimentos destinados a otros animales, por ejemplo, pienso o latitas para perros.

El juego también es muy importante para nuestro gato casero y será necesario proporcionarle juguetes para que no destroce cortinas o aparezcan las zapatillas, como por arte de magia, en el salón. Hay que tener cuidado con los materiales que estén a su alcance y puedan dañarle, sobre todo cuando son cachorros y juegan con todo, como pequeñas cuerdas que pueden tragar y ahogarse, bolsas de plástico, mantitas o toallas deshilachadas, pelotitas demasiado pequeñas, agujas, clavos o cualquier utensilio pequeño y punzante...

Es frecuente ver como a gatos ya adultos les dan arrebatos repentinos, y comienzan a correr y saltar por la casa, presos de una enajenación repentina e inesperada. Esto es completamente normal, y nuestro querido amigo no hace más que cazar ratones imaginarios o alcanzar pájaros inexistentes. En el crecimiento de nuestro gato y en su desarrollo emocional es básico el componente lúdico, y de pequeño no dejará de jugar ni parecerá cansarse nunca, de este modo su sistema óseo y muscular también se desarrolla de la manera adecuada.

Será conveniente facilitarle un rascador para que afile sus uñas  y no utilice el sofá o las puertas para ello, y hay que acostumbrarle desde pequeño. Los gatos necesitan afilar sus uñas por diversos motivos, uno de ellos es que se desprenden de la parte gastada y, al mismo tiempo, ejercitan los músculos con el movimiento que realizan con sus patas. Además, también marcan su territorio de esta manera. Es muy importante entender que nunca hay que extirparle las uñas a un gato, ya que eso supone un sufrimiento físico y psicológico innecesario y cruel. Un gato es un gato, y debe vivir y desarrollarse como tal y nunca mutilado para comodidad de su dueño. Quien no quiera arriesgarse a sufrir algún arañazo o a que lo sufran sus muebles, que no tenga un gato.

También el cepillado será importante para evitar que trague demasiados pelos en su limpieza diaria y también para que no los deje esparcidos por toda la casa. Es importante en un gato que no tiene acceso al exterior proporcionarle malta periódicamente, sobre todo si es un gato de pelo semilargo o largo.

Gatos que viven en el campo

Los gatos que nacen y crecen en el campo, con grandes espacios para jugar e investigar, tendrán algunas características distintas a los gatos caseros. Defenderán su propio territorio, manteniendo alejados a gatos extraños. Es posible que si vivimos en el campo aparezcan gatos abandonados buscando compañía y comida, y que interaccionen con nuestros felinos. También puede ocurrir que una gata críe cerca y acabe trayendo a sus retoños a nuestro espacio cuando crecen un poco, sabiendo que hay comida para ellos. Lo que suele ocurrir entonces es que nuestro gato rechazará a los extraños pero, generalmente, acabará aceptando a los cachorros, aunque les marque límites.

Con los gatos adultos es distinto y pueden haber verdaderos problemas, sobre todo si no están esterilizados. Pero todo depende mucho del carácter del gato y de si está acostumbrado o no a convivir con otros congéneres. No es lo mismo un gato que ha convivido desde pequeño con otros, que uno que ha estado solo en un piso y de repente se le lleva a vivir a un chalet. Seguramente este último será mucho más territorial, porque además difícilmente se alejara de su casa, por mucho que ahora tenga un espacio abierto por donde investigar. Pero depende mucho del carácter del animal, de la edad, etc.

La dieta del gato campestre debe ser igualmente equilibrada y de alta calidad, aunque normalmente estos gatos suelen ser menos exigentes que los caseros, acostumbrados como están desde pequeños a complementar su dieta con pequeños animales que cazan. Es normal que nuestro gato nos traiga "regalos" de vez en cuando como queriendo mostrárnoslos, para ellos somos su familia y llevan su caza a su casa y a su familia. Pero el hecho de que cace no significa que pase hambre y que haya que darle más comida, simplemente lo hace por instinto y por diversión.

En un gato que vive en el campo no es tan importante proporcionarle malta periódicamente, pues él ya se encarga de comer las hierbas adecuadas. Aunque hay veterinarios que siguen recomendando el uso de la malta.

Un cuidado especial deben tener las personas que además tengan cultivos o plantas, ya que los insecticidas, plaguicidas y demás productos similares pueden ser letales para nuestros gatos. Ellos curiosean allá por donde van e ingerir algunas de estas sustancias les puede llevar a tener problemas muy serios, como vómitos y convulsiones, que pueden desembocar incluso en la muerte. Ante cualquier síntoma sospechoso de envenenamiento hay que acudir de inmediato al veterinario.

Y ya para terminar, hay un tema muy importante en los gatos que tienen más libertad de acción, sobre todo si son hembras. Habrá que actuar de un modo responsable y esterilizar a nuestra gata, si no deseamos tener nuevos inquilinos. La visita al veterinario para informarse es necesaria en este caso.

También en los machos la castración es muy recomendable, pues evitaremos que pasen largos periodos de tiempo fuera de casa y además vuelvan magullados, resultado de las peleas con otros gatos que en ocasiones pueden dejarles secuela serias. De este modo también habrá menos posibilidades de que nuestro gato desaparezca para siempre en una de sus correrías buscando hembras con las que aparearse.

Sin duda, sea un gato casero o que viva en el campo, la esterilización es la mejor opción. El animal vivirá más y mejor, y nosotros estaremos más tranquilos.

Cualquier gato será feliz en un piso, una casa o en el campo. Los felinos domésticos se adaptan estupendamente a cualquier ambiente, siempre que se sientan cómodos y se les alimente y cuide adecuadamente. Ellos son felices solo con un mínimo esfuerzo por nuestra parte, han nacido para eso, para ser felices. Ellos lo saben y nos lo intentan enseñar.

Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados
Artículo publicado originalmente en El Mundo del Gato


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