sábado, 7 de mayo de 2016

Características del puma

El puma, también denominado león de montaña, es un animal muy adaptable que habita desde Canadá hasta Sudamérica, tanto en climas templados como fríos. Este felino solitario se encuentra cómodo casi en cualquier lugar. Aunque prefiere bosques de espesa vegetación, también se le puede ver en zonas semidesérticas y en alturas de hasta 5000 metros.


Características del puma

El puma es un felino de complexión robusta y flexible. Los machos tienen un peso aproximado de 70 kg, aunque algunos ejemplares pueden sobrepasar los 100 kg. Las hembras, bastante más pequeñas, pesan alrededor de los 50 kg.

Sin embargo, a pesar de su envergadura, el puma no forma parte de la familia de los grandes felinos porque no es capaz de rugir. Este gato grande produce gruñidos, silbidos y ronroneos, muy parecidos al felino doméstico con el que muchas personas comparten su vida.

Su larga cola le sirve, al igual que a los guepardos, como punto de equilibrio en la persecución de sus presas y, sobre todo, en sus enormes saltos de más de 10 metros en horizontal. Puede alcanzar velocidades de 55 km/h.

El puma es de color uniforme, y se le conoce también como puma concolor. Su cabeza es redonda, y tienen unas características manchas oscuras en torno al hocico. Su tupido pelo lo resguarda del frío y la nieve en las altas montañas.

La dieta de este felino es muy variada. Siente predilección por los cérvidos, pero aves, castores, conejos, ardillas, roedores, peces y ranas también se incluyen en su menú. No es muy amante del agua, pero si es necesario puede nadar sin grandes problemas.

Cuando caza un animal de un tamaño considerable, esconde lo sobrante bajo ramas para devorarlo en días venideros. Raramente renunciará a esos restos.

Reproducción del puma

La hembra de puma puede engendrar durante todo el año. El celo le dura aproximadamente una semana, en la que estará acompañada por el macho, para a continuación seguir cada uno su camino en solitario.

Las camadas pueden ser de hasta 6 cachorros, aunque lo usual es que no pasen de 4, que pesan al nacer entre 225 y 450 g.

Los pequeños pumas se desarrollan rápidamente. Alrededor del noveno día abren sus diminutos ojos de un color azul que, como los gatos domésticos, perderán en cuanto crezcan, pasando al característico color verde de los felinos. Empiezan a jugar prácticamente al mismo tiempo que sus ojos ven la luz por primera vez.



Estos felinos nacen con manchas oscuras salpicando su pelaje, que irán perdiendo al tiempo que crecen, hasta quedar con el color uniforme de los adultos.




La madre deja de amamantar a los cachorros hacia el mes y medio de vida, momento en que la acompañan junto a la presa ya muerta por ella y empiezan a comer carne, para más tarde regresar de nuevo al calor de la guarida. Los jóvenes pumas seguirán con su madre hasta cumplir los 2 años de edad, aunque algunos se independizan unos meses antes.

El puma de Florida

Conocido también como pantera de Florida, es un felino muy escaso al que se intenta preservar, ya que no se alcanzan los cien ejemplares actualmente. La pérdida de su hábitat, la caza y los atropellos han puesto a este felino cercano a la desaparición.

Varias zonas le acogen para su supervivencia, entre ellas el Parque Nacional de los Everglades, en el estado de Florida.

Este felino posee algunas peculiaridades que le distinguen de otros pumas, como que su pelo está salpicado de manchas claras en la cabeza y que el final de su larga cola se enrolla en espiral.

La magia del puma

La fuerza y la elegancia del puma le convirtieron, para los antiguos pobladores de América, en un animal dotado de poderes divinos. Se cuenta que la antigua ciudad de Cuzco se construyó en su honor y que los indios cochiti levantaban templos para adorarle.

Cuenta una leyenda argentina, que una muchacha se perdió durante un ataque a la ciudad de Buenos Aires por los indios. La joven, asustada, encontró cobijo en una gruta ocupada por una puma hembra y sus crías. El felino la aceptó, y convivieron durante semanas.

Cuando la chica volvió a la ciudad sus paisanos no pudieron entender como había sobrevivido, y la acusaron de traición y de cooperar con los indios. Su castigo sería cruel: la amarraron a un árbol y la dejaron en medio de la selva para que las alimañas la mataran. Pero cuando sus verdugos regresaron convencidos de encontrar su cadáver varios días después, vieron a la joven sana y salva con la misma puma hembra de la cueva, que de  nuevo la había salvado y cuidado.


Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados


No hay comentarios:

Publicar un comentario