martes, 10 de mayo de 2016

El leopardo: características y reproducción

El leopardo habita en Oriente Medio, África subsahariana, Lejano Oriente e India. Prefiere vivir en zonas de densa vegetación, pero también se le puede encontrar en montañas y zonas semidesérticas.

Características del leopardo

Este hermoso felino posee un cuerpo esbelto y fuerte, cubierto de un pelaje corto y denso salpicado de cuantiosas manchas que le caracterizan. Es de un tamaño más reducido que algunos de sus congéneres, como el jaguar, el león o el tigre. Aun así, puede llegar a rozar los 90 kg, aunque las hembras son significativamente más pequeñas.
Su visión es extraordinaria y al igual que los gatos domésticos, son capaces de ver y cazar en la oscuridad. Su capacidad auditiva también es excelente, lo que le ayuda a localizar a sus presas más fácilmente.
El leopardo trepa a los árboles con asombrosa destreza a pesar de su tamaño, tanto para descansar y dormir, como incluso para resguardar sus presas de otros predadores, como las hienas y los leones. En ocasiones se ha visto a este felino subir a un árbol a jóvenes jirafas de más de 100 kg de peso, lo que refleja la fuerza que tiene, especialmente en la zona del cuello.
Su habilidad para el salto y su velocidad también son magníficas, sin embargo a la hora de cazar se diferencia de otros félidos, como el tigre o el guepardo, en que generalmente no utiliza la carrera para atacar a sus presas. Su estrategia consiste en esconderse y acercarse sigilosamente hasta abalanzarse sobre la víctima.
Caza habitualmente al resguardo de la noche, y su alimentación la forman multitud de animales: liebres, antílopes, monos, ciervos, roedores, pájaros y jirafas, entre otros.
El leopardo es un animal solitario. Las hembras pasan gran parte del tiempo acompañadas de sus crías, pero los machos están solos la mayor parte de su vida.

Reproducción del leopardo

La hembra de leopardo puede aparearse durante todo el año. Su gestación dura alrededor de tres meses, tras los cuales se produce el parto de entre dos y tres cachorros, aunque pueden nacer hasta seis. Durante el primer año la madre los cuidará con mimo y cambiará a los pequeños de guarida asiduamente, para mantenerlos a salvo de otros predadores, incluso de los machos de su propia especie.
Los cachorros comienzan a capturar pequeñas presas alrededor de los 3 meses, aunque no colaborarán verdaderamente en la caza con su progenitora hasta el año de edad. A los dos años se alejarán de la madre.
Viven entre doce y quince años, aunque pueden alcanzar los veinte años de edad, generalmente en cautividad.

El leopardo en peligro de extinción

El leopardo sigue despertando la ambición de los cazadores por su hermosa piel, y por el hipotético efecto curativo de algunas partes de su cuerpo.
La Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) califica a varias subespecies de leopardo como en peligro o en grave peligro de extinción.

Las manchas del leopardo

Una reciente investigación realizada por la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, asegura que las manchas del leopardo dependen del entorno en el que vive. Los expertos barajan la hipótesis de que los felinos que viven en zonas con vegetación abundante y que cazan por la noche, posiblemente tengan en la piel más dibujos complicados y desiguales.

Una fábula con moraleja



Cuenta una fábula etíope que un pequeño leopardo se extravió y resultó pisoteado involuntariamente por un elefante. Cuando el padre leopardo se enteró del desdichado destino de su pequeño, juró que castigaría al culpable de su muerte. Pero cuando le dijeron que era un elefante, pensó de inmediato que era muy grande para enfrentarse a él. Así que se autoconvenció de que a su hijo le había matado una cabra. Al día siguiente se lanzó sobre un rebaño de cabras, matando a varias.


La moraleja de esta fábula es que el leopardo hizo lo mismo que hacen los humanos, que cuando alguien les perjudica pero le consideran demasiado fuerte o poderoso para enfrentarse a él, optan por volcar su rabia en la persona equivocada, generalmente en la más débil.

Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados


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